Aún recuerdo como se vivía la Semana Santa cuando era pequeña. El día de la palma (domingo de ramos), estrenando vestido a juego con mis hermanas y calcetines calados hasta la rodilla con sandalias. Y como no la palma llega de caramelos de azúcar de color blanco y rosa.
Las películas bíblicas y eternas en la tele con mis abuelos. Los buñuelos, las torrijas, las flores y los pestiños a todas horas.
