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Cherry pie. El mejor pastel de cerezas del mundo.

15 nov 2020




Ya os he contado varias veces que me encanta tener la despensa o el congelador lleno de cosas ricas. 


Con la fruta de temporada, sobre todo la de verano, hago diversas preparaciones y las conservo al vacío para poder usarlas durante el invierno y que no se me haga tan larga la espera. 


Tengo mermelada de fresas, moras, higos, albaricoques... También tengo higos confitados, salsa de tomate, ajos en conserva.. Mi congelador está lleno de moras, arándanos, frambuesas ... y una buena cantidad de cerezas congeladas. 



Muchos me preguntáis si están buenas para comer directamente una vez descongeladas. A mi particularmente no me gustan para comerlas al natural porque al descongelar tienen ese extra de agua que las deja demasiado blandas para mi gusto. 


Pero cocinadas ya es otra cosa ...


Y como ejemplo este maravilloso pie que está hecho con buena parte de esas cerezas. 


Si os apetece probarlo y comprobar el olor que queda en vuestra casa, tomad nota. Eso sí no lo pongáis a enfriar en ningún ventana que seguro que atrae a todo el vecindario!!







 


Ingredientes: 


Para la masa: 

300 gr de harina 

100 gr de mantequilla fría cortada a cubos pequeños 

30 gr de azúcar 

30 ml de agua fría 

1 huevo 

1 pizca de sal 

almendras laminadas 

azúcar moreno y leche para pincelar


Para el relleno: 

500 gr de cerezas congeladas y sin hueso

30 gr de maizena 

120 gr de azúcar 

1 cucharada de zumo de limón 

1 cucharada extracto vainilla  







Empezamos por preparar nuestra masa tamizando la harina en un bol grande. Añadimos el azúcar, la pizca de sal y removemos bien. 


A continuación añadimos la mantequilla y el huevo batido. Lo mezclamos todo con las manos intentando manipularlo lo menos posible. Quedará una especie de migas. A continuación le añadimos el agua y lo volvemos a mezclar con las manos hasta que nos quede una masa compacta donde se vean los trocitos de mantequilla. 


La envolvemos en papel film y la llevamos a la nevera durante una hora. 


Pasado este tiempo mezclamos el azúcar, la maicena, la canela y el jengibre. Removemos bien. 


En otro bol ponemos las cerezas y le añadimos el zumo de limón, lo mezclamos bien e incorporamos la vainilla, el azúcar y removemos bien. 


Es la hora de añadir la maicena que hará de espesante para el zumo que suelten las cerezas que se convertirá en una especie de maravilloso sirope! añadimos la maicena espolvoreando sobre la fruta intentando que quede uniforme. Mezclamos bien y con cuidado para no dañar demasiado las cerezas. 


Cogemos nuestro molde de pie y engrasamos bien con mantequilla, teniendo en cuenta de empapar bien las arista para que luego sea fácil desmoldar. 


En ese momento sacamos una de las masas de la nevera y la ponemos entre dos papeles de hornear. Amasamos con nuestro rodillo intentando que quede lo más redonda posible. Y la trasladamos al molde. Si en ese momento te cuesta mucho de manipular,  vuelve a meterla unos diez minutos en la nevera para que coja consistencia. 


Cuando la volvamos a sacar, la disponemos en nuestro molde, si hace falta ayudándonos de el rodillo. si el molde del pie tiene ondulaciones quedará muy bonito si le damos la forma con los dedos. 


La masa que nos sobra la volvemos a envolver en film y la llevamos a la nevera, ya que nos servirá para hacer el enrejado. 


El molde también lo refrigeraremos unos 15 minutos antes de ponerle el relleno. 


Transcurrido ese tiempo sacamos la masa sobrante y la amasamos con el rodillo en forma alargada para poder cortar tiras que nos servirán para cubrir el pie. Con la ayuda de un cortador múltiple o con un cuchillo bien afilado vamos haciendo tiras largas.


En nuestro molde disponemos las cerezas y vamos poniendo las tiras de masa en forma de enrejado y apretando bien las tiras con la base que para queden bien enganchadas y no se rompan en el horneado. 


Pincelamos el pie con un poco de leche y le espolvoreamos un poco de azúcar moreno por las tiras para que quede crujiente y con un color bien bonito. 


Lo llevamos al horno precalentado a 180 grados durante 50 minutos, vigilando para que no se tueste demasiado. 





Lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar, aunque he de decir que comerlo tibio con un poco de helado de vainilla es una verdadera delicia. 





A disfrutar!!



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