Normalmente no suelo hacer este tipo de cosas, pero cuando tu hijo te lo pide encarecidamente con los ojos igual que el gato de Shrek, a ver quien es la bonita que se niega.
Normalmente no suelo hacer este tipo de cosas, pero cuando tu hijo te lo pide encarecidamente con los ojos igual que el gato de Shrek, a ver quien es la bonita que se niega.
No se porqué hacía tanto que no preparaba esta cheesecake de nutella!!
Es de esas cheesecakes frías que se hacen casi sin esfuerzo pero que siempre quedan genial. Lo tiene todo, es cremosa, tiene el puntito salado y crunchi de las galletas oreo ... y sobre todo porque es de nutella, y a quien no le gusta la nutella??
Solo te puedo decir que la pruebes y me cuentes. Toma nota!!
Ingredientes para la base:
125 gr de galletas oreo (sin el relleno)
45 gr de mantequilla derretida
50 gr nutella
Ingredientes para el relleno:
250 gr de nutella
350 gr de queso crema a temperatura ambiente
30 gr de azúcar glas
50 gr de avellanas
Vamos a empezar por preparar nuestro molde. Lo forramos con papel de hornear, para que a la hora de desmoldar el pastel sea mucho más facil.
En un bol grande pondremos las galletas (sin el relleno) y las machacamos con la ayuda de un mazo de mortero. Las podéis dejar a vuestro gusto, a mi no me gusta dejarlas en textura polvo, me gusta encontrarme algún trocito pequeño de galleta.
Añadimos la nutella y la mantequilla derretida y lo mezclamos bien. Lo llevamos a nuestro molde y con la ayuda de un vaso aplanamos. Llevamos a la nevera mientras preparamos el relleno.
En un bol grande vamos a poner nuestro queso crema junto con el azúcar glas y vamos a mezclar. A continuación añadimos la nutella (le he dado un golpe de microondas para que esté mas derretida y sea más fácil de mezclar). Integramos.
Llevamos el relleno al molde, alisamos la superficie y lo llevamos a la nevera de un día para otro.
Antes de desmoldar lo llevaremos media hora al congelador para que esté más firme.
Ahora solo tienes que decorarlo con las avellanas … y a disfrutar de cada bocado!!
Todo el mundo tiene alguien en la familia que no le gusta demasiado el dulce. Y es normal, no a todos nos gustan las mismas cosas.
Así que cuando sabes que vendrá esa persona tienes que darles unas cuantas vueltas a la cabeza pensando que prepararás para postres que le guste a todo el mundo.
Este bizcocho es perfecto para eso, ya que el cacao al no llevar azúcar le da un punto amargo y poco dulce que me encanta.
Para los más golosos solo tendrán que añadirle azúcar glas, un poco de nata montada o incluso una bola de helado.

Ingredientes:
265 gr de harina de todo uso
200gr de azúcar
250 ml de aceite de oliva
250 ml de leche
265 de cacao en polvo
4 huevos medianos
1 sobre de levadura en polvo
Empezamos por precalentar el horno a 180 grados.
A continuación, engrasamos nuestro molde y forramos con papel de hornear.
En un bol grande ponemos lo huevos con el azúcar y batimos bien hasta que doble su tamaño y tenga un tono blanquecino
Ahora es el turno de la leche y del aceite y volvemos a batir.
Añadimos a continuación los ingredientes sólidos. La harina tamizada , el azúcar, el cacao tamizado y la levadura en polvo.
Vamos intregrándolos poco a poco y mezclando con la ayuda de una espátula. No añadimos la siguiente tanda hasta que la anterior esté bien integrada. Mezclaremos con movimientos envolventes para que la mezcla líquida no pierda el aire que le hemos dado mientras batíamos. Tiene que quedar una mezcla homogénea.
Vertemos la masa en el molde y lo llevamos al horno unos 35 o 40 minutos. O hasta que esté cocido. Pincharemos con un palillo para saber si está en su punto.
Lo sacamos del horno y dejamos entibiar en el mismo molde.
Lo sacaremos y lo dejaremos enfriar del todo en la rejilla.
Y ahora a disfrutar de cada bocado!!
Ya estamos a uno de septiembre, otra vez!!
Parece que fuera ayer cuando los niños acabaron el colegio y nos veníamos al pueblo. Y ahora ya estamos empezando a hacernos a la idea que en dos semanas volvemos a la rutina completa.
Llevamos todo el fin de semana confinados en casa. Otra vez un positivo en la clase de Adrià. Ser adolescente durante esta pandemia no está siendo demasiado fácil, y menos cuando tienes que estar diez días sin salir de casa para nada.